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pero absolutamente verídicos,
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"He procurado diligentemente no reírme de las acciones humanas,
ni llorarlas, ni abominar de ellas, sino comprenderlas".

Baruch Spinoza

 


CELEDONIO ESTEBAN FLORES
Letras de tangos: 
Margot
Audacia
Lloró como una mujer
El bulín de la calle Ayacucho 

Margot

Se te embroca desde lejos, pelandruna abacanada,
que has nacido en la miseria de un convento de arrabal...
Porque hay algo que te vende, yo no sé si es la mirada,
la manera de sentarte, de mirar, de estar parada
o ese cuerpo acostumbrado a las pilchas de percal.
Ese cuerpo que hoy te marca los compases tentadores
del canyengue de algún tango en los brazos de algún gil,
mientras triunfa tu silueta y tu traje de colores, 
entre el humo de los puros y el champán de Armenonville.

Son macanas, no fue un guapo haragán ni prepotente
ni un cafisho de averías el que al vicio te largó...
Vos rodaste por tu culpa y no fue inocentemente...
¡berretines de bacana que tenías en la mente
desde el día que un magnate cajetilla te afiló!

Yo recuerdo, no tenías casi nada que ponerte,
hoy usas ajuar de seda con rositas rococó,
¡me reviente tu presencia... pagaría por no verte...
si hasta el nombre te han cambiado 
como has cambiado de suerte:
ya no sos mi Margarita, ahora te llaman Margot!

Ahora vas con los otarios a pasarla de bacana
a un lujoso reservado del Petit o del Julien,
y tu vieja, ¡pobre vieja! lava toda la semana
pa' poder parar la olla, con pobreza franciscana,
en el triste conventillo alumbrado a kerosén.

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Audacia

Me han contao, y perdoname
que te increpe de este modo,
que la vas de partenaire
en no se que bataclán;
que has rodao como potrillo
que lo pechan en el codo,
engrupida bien de bute
por la charla de un bacán.
Yo no manyo francamente
lo que es una partenaire
aunque digas que soy bruto
y atrasao, que querés;
no debe ser nada bueno
si hay que andar con todo el aire
y en vez de batirlo en criollo
te lo baten en francés.

Después dicen, y este dato
que querés, me desconsuela,
pues viene de los muchachos
que te han visto laburar,
que salís con otras minas
a llenar la pasarela
y a cantar, si lo que haces
se puede llamar cantar...

Vos que no tenés oído
ni para el Arroz con Leche
te mandabas La Morocha
como numero 'e atracción.
Quien te viera tan escasa
de vergüenza y de peleche
emprenderla a los berridos
cuando suena un charleston.

Te han cambiao, pobre piba;
si tu vieja la finada
levantara la cabeza
desde el fondo del cajón
y te viera en esa mano
tan audaz y descocada...
moriría nuevamente
de dolor e indignación.

Vos, aquella muchachita
a quien ella santamente
educo tan calladita,
tan humilde y tan formal,
te han cambiado, pobre piba;
te engrupieron, tontamente,
bullanguera mascarita
del mistongo carnaval.

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Lloró como una mujer

Recitado: 
Cotorro al gris. Una mina
ya sin chance por lo vieja
que sorprenden a su garabo
en el trance de partir,
una escena a lo Melato
y entre el llanto y una queja
arrodillada ante su hombre
así se lo oyó decir:

Me engrupiste bien debute con el cuento ‘e la tristeza,
pues creí que te morías si te dejaba amurao...
Pegabas cada suspiro que hasta el papel de la pieza
se descolaba de a poco hasta quedar descolgao.

Te dio por hacerte el loco y le pegaste al alpiste,
te piantaron del laburo por marmota y por sobón...
Yo también al verte enfermo empecé a ponerme triste
y entré a quererte, por sonsa, a fuerza de compasión.

Como quedaste en la vía y tu viejo, un pobre tano,
era chivo con los cosos pelandrunes como vos,
me pediste una ayuda entonces te di una mano
alquilando un cotorrito por el centro pa’ los dos.

Allá como a la semana me mangaste pa’ cigarros,
después pa’ cortarte el pelo y pa’ ir un rato al café;
una vez que discutimos me tiraste con los tarros,
que si no los gambeteo estaba lista, no sé...

Te empezó a gustar el monte y dejaste en la timba
poco a poco la vergüenza, la decencia y la moral,
como entró a escasear el vento me diste cada marimba
que me dejaste de cama con vistas al hospital...

¿Decime si yo no he sido para vos como una madre?
¿Decime si yo merezco lo que me pensás hacer?

Bajó el bacán la cabeza y él, tan rana y tan compadre,
besándole los cabellos lloró como una mujer. 
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El bulin de la calle Ayacucho

El bulín de la calle Ayacucho
que en mis tiempos de rana alquilaba,
el bulín que la barra buscaba
para caer por la noche a timbear;
el bulín donde tantos muchachos
en su racha de vida fulera
encontraron marroco y catrera,
rechiflado parece llorar.

El "primus" no me fallaba
con su carga de agua ardiente
y habiendo agua caliente
el mate era allí señor;
no faltaba la guitarra
bien encordada y lustrosa
ni el bacán de voz gangosa
con berretín de cantor.

Cotorrito mistongo tirado
en el fondo de aquel conventillo,
sin alfombras, sin lujo y sin brillo,
cuantos días felices pase
al calor del querer de una piba
que fue mía, mimosa y sincera,
y una noche de invierno y fulera
en un vuelo, hacia el cielo se fue.

cada cosa era un recuerdo
que la vida me alargaba,
por eso me la pasaba
cabrero, rante y tristón;
los muchachos se cortaron
al verme tan afligido,
y yo me quede en el nido
empollando mi aflicción.

El bulín de la calle Ayacucho
ha quedado mistongo y fulero,
ya no se oye al cantor milonguero
engrupido su musa entonar;
y en el "primus" no bulle la pava
que a la barra contenta reunía,
y el bacán de la rante alegría
esta seco de tanto llorar.







Recopilación de textos: Abel Cortese