El final es donde partí
Déjame ver que hay para saborear esta vuelta,
la carta no está siempre a tu alcance en los matutinos.
Loco de pensar que se dispute el poder y la gloria,
y con el frío de un reino las almas congelar;
Cuanta verdad, cuanta mentira y cuantas palabras,
y todo ese motor para devastar tu inconsciente.
Y en qué lugar, habrá consuelo para mi locura,
esta ironía con que se cura si el final es en donde partí,
Y a quién llamar, a quién golpearle la puerta tan tarde,
con quién hablar cuando no hay nadie
si esta noche no puedo dormir.
Déjame ver que hay para saborear esta vuelta,
la verdad, la mentira y la mueca de tu ingenuidad.
Cuantas palabras se disputan el poder y la gloria,
y cuantas vidas se pierden en el frío de un reino mortal.
Loco de pensar, queriendo entrar en razón y el corazón,
tiene razones que la propia razón nunca entenderá.
Y a dónde voy, siempre voy a buscar lo que es mÍo,
aunque el planeta termine en un círculo,
y el final es en donde partí.
No llores más, dame la mano contame tu suerte,
de esta manera quizás no sea la muerte,
la que nos logre apagar el dolor.
Y en que lugar, habrá consuelo para mi locura,
esta ironía con que se cura si el final es en donde partí.
No llores más, dame la mano contame tu suerte,
de esta manera quizás no sea la muerte,
la que nos logre apagar el dolor.
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El cielo del desengaño
Como esas nubes que ahora ves,
que van regando de vida los campos,
así lloraba de vez en vez,
la tristeza del desengaño.
Haberse visto en la soledad,
esa que aman los sabios,
hoy se ha nublado para llorar,
todo el cielo que te he confiado.
Como un ciego...
que apunta al ruido de mi cabeza,
como todo, como siempre, como es sin ver...
Hacia el abismo de sed,
que no calma el agua, ni las lágrimas,
como todo, como siempre, como es sin ver.
Como esas nubes que ahora ves,
que van regando de vida los campos,
así lloraba de vez en vez,
todo el cielo del desengaño