UN SANTUARIO DE DANTE ALIGHIERI EN BUENOS AIRES |
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UN SANTUARIO DE DANTE ALIGHIERI
EN BUENOS AIRES
En la década de 1920 dos italianos soñaron con traer las cenizas de Dante Alighieri a Buenos Aires y para eso construyeron un edificio-santuario en la Avenida de Mayo: el Palacio Barolo, que tomó el nombre del inmigrante e industrial Luis Barolo, tiene 22 pisos, cien metros de altura (como los cien cantos de la Divina Comedia) y hasta 1935 fue el edificio más alto de la ciudad.
Construido por otro italiano, el arquitecto Mario Palanti, que era además pintor y escultor, combina referencias al gótico veneciano con la arquitectura religiosa de la India. Cuentan que Palanti convenció a Barolo de la inminencia de una nueva guerra europea y de la necesidad de resguardar las cenizas del Dante, que descansaban en
Ravena.
El edificio está colmado de referencias al poeta y al poema. Su división general es en tres partes: Infierno, Purgatorio y Cielo.
La planta baja es el Infierno, los primeros catorce pisos el Purgatorio y los siguientes son el Paraíso; el faro representa a Dios. Las nueve bóvedas de acceso representan pasos de iniciación (nueve son las jerarquías infernales). La mayoría de los cantos del poema del Dante tienen once o veintidós estrofas: los pisos del edificio están divididos en once módulos, veintidós módulos de oficina por bloque. La cúpula se inspira en un templo hindú, dedicado a la religión tantra, y representa la unión entre Dante y Beatriz Portinari. Los entendidos dicen también que éste es el mayor ejemplo local de la “arquitectura esotérica” de principios del siglo XX. El Palacio Baroto se inauguró en 1923 y fue bendecido por el nuncio Giovanni Beda Cardinale. A la inauguración asistió el entonces embajador de Italia en la Argentina. No llegó a asistir su mentor, el hombre Barolo, muerto poco antes.
('ARGENTINA',
María Seoane)
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