UN
SANTO ARGENTINO EN ITALIA |
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UN
SANTO ARGENTINO EN ITALIA
“Vaya
a saber si alguien se ha tomado el trabajo de contarle a Maradona
que desde ayer su imagen ha entrado realmente a un santuario”.
Así,
el 10 de mayo de 1987, en las vísperas del primer e histórico
scudetto del Nápoli, el enviado de un periódico milanés
registraba el ingreso de Diego Armando Maradona al barroco panteón partenopeo.
“Pero justamente a un santuario”, agregaba el cronista, casi
para silenciar su incredulidad y la de sus lectores, “un
santuario lleno de velas, incienso, reclinatorios, altares. Se lo
han traído a Dieguito, esculpido en el momento del triunfo después
de un gol. Y lo han dejado allí, colgado bajo caja de vidrio
junto a miles de muletas y de bustos ortopédicos, aguafuertes de
trazos inseguros y bastones de ciego”.
San
Genná no te atormentes
Tú
lo sabes, yo te quiero
Pero
una gambeta de Maradona
Derrite
la sangre en las venas.
Anónimo
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