UN PRESIDENTE ÚNICO |
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UN PRESIDENTE ÚNICO
“No creo que en la historia del mundo entero haya un caso igual. Los grandes conductores del pueblo son oradores, caudillos o pensadores. Nada de eso fue Hipólito Irigoyen, el conductor de las multitudes argentinas. Hombre de modesto origen, cargado con un estigma familiar, no había demostrado públicamente su talento en ninguna forma, ni hablado sino entre pocos amigos, ni arrastrado en persona a las multitudes, ni expresado ideas originales, ni parecía representar idea ninguna, y, sin embargo, llegó a la presidencia de la República (dos veces) entre las ovaciones del pueblo y se convirtió en el hombre más amado –y también en el más odiado- que hubo en el país (después de Perón)”.
('VIDA DE HIPÓLITO YRIGOYEN', Manuel
Galvez)
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