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notas insólitas
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"He procurado diligentemente no reírme de las acciones humanas,
ni llorarlas, ni abominar de ellas, sino comprenderlas"

Baruch Spinoza

 


TOMARSE TIEMPO

TOMARSE TIEMPO
La mayoría de los militares que derrocaron al presidente Castillo, en 1943, estaban convencidos de que Alemania finalmente triunfaría en la Segunda Guerra Mundial, y muchos pretendían preparar el país ante esa victoria, que significaría para Argentina, presuntamente, una posición líder en América del Sur. Varios historiadores recuerdan que el ‘juego’ de especular quién ganaría la guerra apasionaba a los argentinos desde 1939.

El gobierno argentino –tanto a través de Ortiz y de Castillo, como luego del gobierno militar- resistió las presiones norteamericanas para involucrar a Argentina en la guerra.

Finalmente, en febrero 1945, cuando se reunió en México la Conferencia Interamericana sobre los Problemas de la Paz y la Guerra, su suerte quedó jugada al ser invitada a suscribir las actas finales de la reunión, acto que implicada también su incorporación a las Naciones Unidas y al sistema interamericano.

La condición era declarar la guerra a Alemania –ya vencida- y a Japón. Sin duda, declarar la guerra a un país que ya se había rendido era un paso trágico y grotesco a la vez. Pero no tuvo otra alternativa, salvo asumiendo definitivamente un aislamiento catastrófico. Y así fue como Argentina se sumó a la guerra sin entrar en combate, sin muertos ni heridos.

 


Recopilación de textos: Abel Cortese
Contacto: info@argentina-insolita.com.ar