TODO
ARREGLADO CON LOS DE ARRIBA |
|
 |
TODO
ARREGLADO CON LOS DE ARRIBA
Desde
siempre, Carlos Menem ha recurrido a todo cuanto estuviera a su
alcance para calmar sus angustias, sus temores y satisfacer su
ambición de poder. Cualquier instrumento es útil en su camino a
la trascendencia: brujas, talismanes, vudú, espiritismo, símbolos
religiosos. La Biblia, la Torá y el Corán nunca estuvieron
ausentes de sus dormitorios, y alimentaron aquellas creencias. En
la casa que compartió con Zulema, en la calle Alberdi 165, de La
Rioja, muchas noches lo vieron caminar alrededor de la fuente árabe
del patio, con los brazos levantados hacia el cielo. Con la mirada
perdida y a los gritos, convocaba la presencia de los espíritus
de sus ancestros.
—Mire,
ahí esta el loco, hablando otra vez con los espíritus…, no sé
qué hacer con este hombre... —decía Zulema desde la cama
matrimonial, señalando hacia el patio.
El
médico Gustavo Brizuela, que había llegado a la residencia a
efectuarle un control por su embarazo, quedó impresionado por lo
que veían sus ojos.
—Doctor,
¿usted no cree en los espíritus? Yo hablo con los muertos y
ellos me contestan —le preguntó Menem cuando entró en la
habitación.
—Qué
sé yo... algunos habrá —respondió Brizuela, por compromiso.
—Viste,
Zulema, ¡el doctor cree en los espíritus! Vos sos la única que
me hacés la contra...
—No,
gobernador, no deforme mis palabras. Que yo tenga dudas no quiere
decir que piense, como usted, que los fantasmas están como unos
pelotudos sentados sobre una nube, esperando para hablar con
usted. ¡Esto es una locura!
A
pesar de las opiniones de algunos, ese sentimiento acompañó a
Menem toda su vida, y le sirvió para sostener ante los suyos que
él contaba con el poder de la magia y de los grandes brujos.
“Quédense tranquilos, muchachos, que, mientras vayan conmigo,
nada malo les va a pasar, lo tengo todo arreglado con el de
arriba”, aseguraba cuando alguien le manifestaba miedo.
('MENEM:
LA VIDA PRIVADA', Olga Wornat)
|