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"He procurado diligentemente no reírme de las acciones humanas,
ni llorarlas, ni abominar de ellas, sino comprenderlas"

Baruch Spinoza

 


SOLDADO UNIVERSAL

SOLDADO UNIVERSAL
Germán Edelmiro Mayer, nacido en Buenos Aires el 28 de mayo de 1837, combatió para el ejército de Abraham Lincoln y para el de Benito Juárez.

Cuando se enteró de que Lincoln estaba dispuesto a aceptar oficiales extranjeros en sus filas, quiso enrolarse para combatir a los sureños esclavistas. Su dominio del inglés y su simpatía le ganaron la amistad del hijo del Presidente, Robert Todd Lincoln.

Fue designado mayor de un regimiento de negros. Estuvo en la batalla de Chattanoga y en Knoxville, donde el general Ulises Grant manifestó la grata impresión que le causó el jefe argentino, y también en Olustee, encuentro en el que fue herido gravemente mientras hacía ondear la bandera de su cuerpo. Teniente Coronel del Regimiento 45, en el ataque de Richmond apostó un dólar a que asomaría la cabeza durante un minuto en el denominado Paso del Infierno. Su vida, dijo, estaba garantizada porque le esperaban altos destinos. Salió indemne. Poco después la plaza se rendía y terminaba la guerra.

Cuando John Wilkes Booth le disparó a quemarropa en el teatro a Lincoln, Mayer estaba junto al hijo del Presidente en una fiesta organizada por los soldados de su batallón.

Permaneció al lado de Robert y de la viuda y los acompañó a Chicago. Allí concibió la idea de ponerse al servicio de México. Encargado de llevar un contrabando de guerra, se presentó al Presidente Benito Juárez, quien lo reconoció en su grado de teniente coronel y le dio el mando del célebre batallón de elite Zaragoza. Poco después, tuvo un duelo A LA TEXANA (a veinte pasos, con dos revólveres y avance y fuego libres) con el segundo jefe, Cañás, quien rechazaba el mando de un extranjero. Mayer terminó con cinco balazos en el cuerpo y su adversario quedó tendido para siempre.

Participó del sitio de México. Una aventura amorosa lo puso en manos del enemigo, el general imperial Márquez, llamado el LEOPARDO DE TACUBA por su crueldad con los republicanos. Mayer le dijo que por su jerarquía no tenía interés en convertirse en espía en una ciudad prácticamente vencida, y su adversario, en un gesto hidalgo, lo hizo volver a sus líneas. Poco después, al caer la capital, Mayer le devolvió el favor y lo escondió en su carpa hasta que pudo facilitar su fuga a EE.UU.

Luego, invitado por su amigo Porfirio Díaz a participar de una conspiración contra la perpetuación en el poder de Juárez, pidió por lealtad militar la baja para poder seguir los mandatos de su conciencia. Pero el gobierno logró frustrar el intento y el argentino fue condenado a muerte. Lo salvó el embajador Domingo F. Sarmiento, quien obtuvo su libertad con la promesa de que no volvería a México.

('LA PATRIA, LOS HOMBRES Y EL CORAJE', Miguel Angel de Marco)

 

 

 

 

 

 


Recopilación de textos: Abel Cortese
Contacto: info@argentina-insolita.com.ar