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¿RESISTIRÉ?
‘Si se da el golpe yo no me entregaré como otros sino que moriré en mi despacho’.
(Carlos Saúl Menem, 13 de octubre de 1975, acto de la Coordinadora de Unidades Básicas de La Rioja, publicado en
'LA NACIÓN').
‘El pueblo está dispuesto a sostener las instituciones con Isabel Perón, caiga quien caiga y le pese a quien le pese. Hay que barrer con los traidores de adentro y de afuera’. (Carlos Saúl Menem, 10 de noviembre de 1975, diario
'LA RAZÓN', acto en Balcarce, donde inauguró un busto de Perón).
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“Carlos Menem colgó el teléfono y lloró.
Zulema sacó un Valium del cajón de la mesa de luz del dormitorio y lo metió en la boca de su marido.
El secretario privado de Isabel Perón le había avisado a Menem que la viuda había sido detenida por la Marina y que todo ‘estaba terminado’.
-No puede ser, no puede ser... –dijo con voz apenas audible.
Tomó el somnífero y ser acurrucó en la cama en posición fetal.
El día anterior, el 23 de marzo de 1976, ante la inminencia del golpe militar, y emulando a Salvador Allende, Menem había anunciado por la radio que, si había un golpe de Estado, a él sólo muerto iban a poder sacarlo de su despacho de la Casa de Gobierno.
Unos golpes en la puerta le advirtieron a Zulema que los militares buscaban a su marido.
-¡Levantáte, carajo, que te vienen a buscar! ¡Dejá de llorar, Carlos Menem, y pórtate como un hombre!
Mientras el teniente coronel Jorge Malagamba lo esperaba en el comedor de la residencia, acompañado por Zulema, Menem se vistió despacio, besó las fotos de sus hijos y de su mujer. Secó las lágrimas que corrían por su cara.
-No hacen falta tantos soldados. Soy un hombre pacífico. Si me llamaban por teléfono, me hubiera presentado detenido”.
('MENEM: LA VIDA
PRIVADA', Olga Wornat)
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