PUBLICIDAD Y POLÍTICA: DEBATE ACERCA DE LOS CULOS
El hijo del candidato Fernando de la Rúa (Antonito), mientras tanto, puso en marcha de nuevo el equipo de publicidad. Llamó a Ramiro Agulla y Carlos Souto para que pensaran algo urgente: había sólo doce días entre la convocatoria y el día de la elección. No había tiempo para meditar, así que Agulla recurrió a un método efectivo y adaptó a la Argentina la publicidad del plebiscito de 1988 en Chile, en el que la oposición impulsó el ‘no’ a que Augusto Pinochet se perpetuara en el poder.
La idea era sencilla: decenas de objetos que se movían de un lado a otro de la pantalla repitiendo el gesto del no que suele hacerse con el dedo. Limpiaparabrisas, pinceles, lápices, herramientas y todos los objetos inimaginables que pudieran repetir un ‘no’. Pero Agulla no podía consigo mismo y le agregó un toque personal: su propia voz, bien grave, cantando ‘no’ en una repetición infinita, y dos jóvenes que se bajaban los pantalones y, en primerísimo plano, mostraban sus traseros que bamboleaban de un lado a otro al compás del ‘no’ a la reelección.
Cuando el grupo de comunicación y los miembros del comité de Campaña vieron el aviso, quedaron encantados, pero de inmediato surgió una discusión: ‘¿Mostramos los culos o no los mostramos?’ La discusión entre todos ellos duró más de un día, y se saldó cuando Antonio llevó la copia del video a su madre, la mujer del candidato, para que diera su veredicto.
‘Asunto terminado, el aviso va sin culos’, comunicó al día siguiente.
('EDUCANDO A FERNANDO',
Ernesto Semán)
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