NO NOS SAQUEN RECURSOS PEDAGÓGICOS |
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NO NOS SAQUEN RECURSOS PEDAGÓGICOS
Cuando la Asamblea del Año XIII (1813) estableció que
los azotes que podían dar los maestros no debían pasar de seis y aplicarse lejos de la vista de los demás alumnos, los maestros protestaron airadamente porque se los privaba de “recursos pedagógicos».
El Decreto de la Asamblea había querido terminar con un arcaico método de sumisión pedagógica a fin de inspirar, en el corazón de los alumnos, otro espíritu:
“Sentimientos de ardor, moderación y dulzura en el trato, amor a las ciencias, horror al vicio, desprecio del lujo en las necesidades de la vida y un espíritu nacional que les haga preferir el bien público al privado y estimar en más la calidad de americanos que extranjeros».
Pero los castigos corporales no cesaron en las prácticas de la enseñanza.
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