LO PATERNAL NO QUITA
LO DICTADOR SANGRIENTO |
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LO PATERNAL NO QUITA LO DICTADOR SANGRIENTO
Juan Domingo Perón se refirió de esta manera al generalísimo
Rafael Leonidas Trujillo —cuya dictadura sangrienta duró 31 años—:
“Trujillo era un hombre bueno. Lo habían atacado, lo querían destruir, pero el defecto de Trujillo era su excesiva bondad y a todos perdonó. Yo he vivido en Santo Domingo junto a Trujillo y si hay alguna persona que lo conozca, soy yo. Comíamos juntos una vez por semana y hablábamos horas enteras. Le conozco a fondo.
Era un hombre paternal”.
Sin embargo, hay otras versiones:
-¿Cómo era Trujillo personalmente?
-No lo conocí de cerca, pero estuve frente a él en varias oportunidades (...) hay que reconocer que independientemente de su criminalidad tenía un alto nivel de inteligencia, una vocación de autoridad y una capacidad inmensa para reclutar y poner a su lado toda la intelectualidad dominicana. Entonces, no se puede menospreciarlo porque le odiemos, hay que reconocerles sus méritos, a pesar de que le condenemos su bestial comportamiento político. Trujillo no fue un cualquiera, fue un tigre bestial con mucha lucidez, así como tenía una inmensa coraza interior para no perturbarse por el crimen. Nunca se detuvo frente a nada que creyera era un obstáculo para afirmar su autoridad. Una muestra de eso es cómo en la postrimería de su vida ordenó matar a las tres hermanas Mirabal, las que le dieron el nombre al “Día Internacional de la Lucha contra la Violencia” hacia la Mujer.
-¿Cuántas personas murieron o desaparecieron durante la dictadura de Trujillo?
Se dice que mató a 30 mil haitianos en una semana y en 30 años, mató a mucho más dominicanos. La dictadura de Trujillo tiene que haber abierto por lo menos cien mil tumbas en esos años. Pero a veces la gente piensa en los muertos y no evalúa el daño que se le hizo a los vivos, que también fue extraordinariamente significativo: miles y miles de dominicanos no pudieron ser lo que querían por obstáculos políticos, miles de dominicanos se frustraron en su desarrollo personal por el terror, la persecución o la consecuencia de esa asfixia interna que se vivía en la dictadura.
(Entrevista de Valeria Imhof, Enviada por Radio La Primerísima (Nicaragua) a Rafael «Fafa» Taveras, Militante político preso durante la dictadura de Trujillo).
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