LAS PARADOJAS DEL MÁXIMO CONDUCTOR |
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LAS PARADOJAS DEL MÁXIMO CONDUCTOR
Joseph Page, eximio biógrafo de Juan Domingo Perón, pasó revista a las manifestaciones de su personalidad pública al analizar su caída en 1955:
“Así las cosas, los descamisados aparecían como los culpables por no haber salido en su auxilio: cuando ellos le fallaron, él se decidió a partir. El General que había estudiado las tácticas militares, se negó a poner en ejecución sus conocimientos cuando sus seguidores lo necesitaban más. El hombre de armas que se había burlado de sus camaradas que no pelearon hasta la muerte durante la rebelión de 1951, huyó para salvar su vida en 1955. El realista que se había negado a distribuir armas a los sindicatos porque con ellas hubieran irremediablemente tenido que luchar hasta la muerte, criticó a los obreros que no salieron a la calle a pelear sin arma alguna. El conductor que había escrito un libro titulado “Conducción Política” se contuvo y no puso en práctica sus propias teorías cuando una movilización de las masas podría haber hecho inclinar la balanza a su favor en los días críticos que siguieron al levantamiento. El Presidente que sistemáticamente había reemplazado a los colaboradores fuertes, competentes e inteligentes, con aduladores vacuos, se quejó cuando los incapaces que lo rodearon demostraron que no valían nada en el momento crucial. El hombre responsable de la creación de una burocracia que osificó el movimiento sindical argentino, no podía entender por qué los gremios no reeditaban un 17 de Octubre para salvarlo”.
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