LA VENGANZA SERÁ TERRIBLE |
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LA VENGANZA SERÁ TERRIBLE
Créase o no, diecinueve años después el proyecto (ver
'El más grande Monumento
jamás construido') del faraónico monumento volvió a soñarse, esta vez desde la cabeza de José López Rega, alias ‘el Brujo’.
A fines de 1974, José López Rega, ex cabo de policía y maestro de ciencias ocultas de la tercera esposa de Perón —que era entonces Presidente de la República—, intentó erigir en el mismo sitio un Altar de la Patria que serviría para reconciliar a las almas enemigas. Este vástago directo del monumento a Eva Perón, consistía en un panteón gigantesco, de mármol y granito, que iba a ser construido en las proximidades de la Facultad de Derecho en la avenida Figueroa Alcorta, no lejos del sitio donde se había levantado el Palacio Unzué.
El ‘astrólogo’ aspiraba a la unión nacional por medio de la reunión de todos sus héroes en un lugar común de descanso eterno. San Martín, Rosas, Irigoyen, Aramburu, Evita, el soldado desconocido y, eventualmente, el mismo Perón, estarían sepultados juntos, en perfecta armonía. Era la cristalización de la necrofilia en una política de gobierno.
Volvieron a excavarse los cimientos, pero las adversidades de la historia —como en la ocasión anterior— interrumpieron las obras.
Por segunda vez, la Dictadura Militar impidió la construcción de un monumento peronista o de cualquiera de sus variantes.
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