LA
CABEZA BIEN SEGURA |
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LA
CABEZA BIEN SEGURA
Un
miliciano de apellido Durán degolló en octubre de 1839 a Pedro
Castelli, y su cabeza, de acuerdo con las instrucciones que
Prudencio Rosas le había dado al juez de paz de Dolores, adornó
la plaza.
Textualmente, la orden rezaba: “La cabeza debe ser
colocada en un palo muy alto debiendo estar bien asegurada para
que no se caiga y permanecer así mientras el Superior Gobierno no
disponga otra cosa”.
Durán,
el degollador, recibió un ascenso por su proeza y el permiso de
usar testera punzó en la cabezada de su caballo.
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