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notas insólitas
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"He procurado diligentemente no reírme de las acciones humanas,
ni llorarlas, ni abominar de ellas, sino comprenderlas"

Baruch Spinoza

 


No es contra nadie
No es contra nadie

El objeto de esta introducción es dejar bien en claro que he procurado no tener ninguna intencionalidad política, y al menos concientemente, ningún sesgo ideológico.

Sin embargo, y sin ninguna duda, habrá quienes encuentren suficientes ‘pruebas’ para dictaminar que sí hay intencionalidad política y sesgo ideológico.

La ambigüedad, el juego entre ficción e historia, entre lo documental y lo imaginario, siempre han sido un espacio de fascinación e interés para autores y lectores. He tratado de eludir al máximo esta tentación, para centrarme en todo aquello que pudo ser documentado históricamente.

Aunque no soy historiador, sino un compilador (que a semejanza del primero elige hechos para ser presentados), he tratado de seguir los principios de Luciano de Samosata, en CÓMO HA DE ESCRIBIRSE LA HISTORIA, quien señaló: 'A la verdad sola debe ofrecer sacrificio el historiador, impávido, incorruptible, desembarazado, sin conceder nada ni al odio ni a la amistad, ciudadano de ninguna ciudad, limpio de alianza con ningún dirigente, fiel transcriptor del resultado de sus investigaciones en una dicción que puedan entender todos y aprobar los más instruidos'.

Es difícil, como enseñaba Pascal, no reírse, llorar o abominar de muchos hechos que encontrará en esta página, su propósito es que el lector se conmueva con ellos, y puedan sacarse algunas lecciones. Por lo menos no riamos con autosuficiencia, no lloremos de impotencia o no abominemos de las acciones de los demás como si las nuestras jamás pudieran tocarse siquiera con las que son objeto de nuestra abominación.

Personalmente creo que en Argentina ya no quedan siquiera piedras para tirarle a otro la primera, pero esto siempre es algo que cada uno tiene que descubrir por sí mismo.

Toda obra que aluda a hechos históricos puede generar mitos (MÁS mitos), porque como lo señala Roland Barthes, en su MYTHOLOGIES, 'el mito es un discurso despolitizado... El mito no niega las cosas, al contrario, su función es hablar de ellas; simplemente las purifica, las vuelve inocentes, les da una claridad que no es la de una explicación... Al pasar de la historia a la naturaleza, el mito actúa económicamente: destruye la complejidad de los actos humanos, les da la simplicidad de las esencias, elimina todas las dialécticas... organiza un mundo sin contradicciones porque no tiene profundidad, un mundo abierto de par en par, un mundo abierto a la evidencia, establece una claridad feliz: las cosas parecen significar por ellas mismas”. 

Al presentar aquí algunos momentos clave de la historia argentina, las ‘fotografías’ más impactantes, por decirlo así, no se pretende negar la ‘película’ completa (con toda su complejidad), se trata simplemente de verificar la enorme cantidad de hechos desusados, extraños, muchas veces delirantes, que presenta nuestro pasado, y mostrarlos de una manera amable, incluso humorística, siempre que ha sido posible. 

Para quienes sientan que determinado personaje histórico ha sido atacado o ridiculizado, aclaro que no ha sido mi intención, y estoy de acuerdo por completo con La Rochefoucauld: ‘Es más fácil conocer la humanidad en general que un individuo en particular’.

Salta a la vista el predominio de aspectos insólitos vinculados al peronismo, pero un investigador serio podría constatar que esto es un hecho, y no un capricho o un sesgo ideológico.

Al poner énfasis en que las fotografías no constituyen toda la película, echaré mano de algunos principios muy interesantes que postula Edgar Morin en I'NTRODUCCIÓN AL PENSAMIENTO COMPLEJO':

Ø      ¿Qué es la complejidad? A primera vista, es un fenómeno cuantitativo de interacciones e interferencias entre un número grande de unidades.

Ø      Todas las cosas son causadas y causantes, ayudadas y ayudantes, mediatas e inmediatas, y todas subsisten por un lazo natural e insensible que liga a las más alejadas y a las más indiferentes.

Ø      Los individuos producen a la sociedad que produce a los individuos. Somos, a la vez, productos y productores.

Ø      El todo está en la parte que está en el todo.

En algunos tramos, tal vez usted tenga la misma sensación que tuve yo al avanzar en la investigación: “¡Parece mentira, pero la historia argentina todos los días vuelve a comenzar!”

Hay explicaciones universales antes que sólo argentinas; por ejemplo la de Colton: “El poder intoxicará los mejores corazones, como el vino a las más fuertes cabezas”; o la de Conrad Adenauer: “La historia es el compendio de todo lo que pudo evitarse”; o la de Thomas Paine:“El gobierno, en la mejor condición, es un mal necesario, y en la peor es insoportable”; o incluso la del propio Maquiavelo: “El poder antes que una moral es una praxis, un arte que exige continuas transacciones con el engaño y la mentira”.

No faltará quien, con orgullo argentino, piense que estos autores universales se sentirían desbordados al leer estos relatos, confirmando con creces su penetrante visión.

Algo de razón tendrán: la historia argentina es un espejo del complejo carácter humano, pero también un asombroso muestrario de contradicciones y tajantes divisiones, que no se detienen por el paso del tiempo, y ni siquiera ante el umbral de la muerte, como comprobará en las historias que puede leer aquí.

Horace Walpole señaló: ‘La historia es una comedia para los que piensan y una tragedia para los que sienten’. Los títulos colocados en cada relato indican que he optado, debido a cuestiones literarias, por el primer enfoque.

Buena suerte, y por pudor, me acuerdo de las advertencias que ponen a veces las emisoras de Televisión: ‘Algunas de las siguientes escenas pueden contener imágenes que hieran la sensibilidad del espectador”.

Abel Cortese



Recopilación de textos: Abel Cortese
Contacto: info@argentina-insolita.com.ar