EL
MAYOR PROCESO INMIGRATORIO
DEL MUNDO |
|
 |
EL
MAYOR PROCESO INMIGRATORIO DEL MUNDO
Entre
1870 y 1914 Argentina fue el país que más inmigrantes recibió
-europeos en su mayoría- respecto de la población local, y el
segundo después de Estados Unidos, en números absolutos. La
población creció cuatro veces y media: pasó de 1.736.800
habitantes en 1869 a 7.885.237 en 1914.
Terminadas
las guerras interiores, conquistado el desierto y alambrada la
pampa, desapareció el centauro indomable llamado gaucho y
nacieron sus hijos de poca alcurnia: el peón de estancia en el
campo y el compadre y el compadrito en el arrabal. Las enormes
extensiones que esperaban ser cultivadas re querían mano de obra
y se aceptó la tesis de Juan Bautista Alberdi: "gobernar es
poblar”.
Pero
es conveniente recordar que esta consigna no era nueva. Cuando se
había iniciado el proceso de la Independencia los argentinos
sumaban menos de un millón de personas. El país estaba vacío.
Ya
el 4 de septiembre de 1812, se firmaba el primer decreto para el
fomento de la inmigración; esa fecha se celebra ahora como el
“Día del Inmigrante”, aunque pocos saben por qué. No hubo en
América latina otro país tan decidido a recibir gente como la
Argentina. En 1824 Bernardino Rivadavia creó una Comisión de
Inmigración y destinó el antiguo convento de la Recoleta para
albergar durante quince días a los recién llegados. En 1853 la
flamante Constitución Nacional aseguró beneficios “para todos
los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”.
En 1870 se inauguró el Asilo de Inmigrantes sobre la calle
Corrientes, junto a los muelles. Y poco después Nicolás
Avellaneda firmó la ley 817 de Inmigración y Colonización, por
la cual los inmigrantes debían ser alojados durante unos días y
ayudados a conseguir trabajo.
Marcos
Aguinnis, en 'LA CANTERA MIGRATORIA', escribió:
“En
la época de la Independencia, apenas sumábamos unas
cuatrocientos mil personas. Pero el censo de 1914 nos reveló
crecidos ¡hasta los 8 millones! Ingresaban por año más de
90.000 almas, cifra sin precedentes par un conjunto receptor tan
reducido. Era una oleada que hizo trepidar los cimientos políticos,
económicos y culturales del país”.
Además
de ser la Argentina el país que más inmigrantes recibió, en términos
relativos, tiene otro record: el de los inmigrantes que se vuelven
a su país de origen. Aguinnis señala:
“Algunos
españoles e italianos retornaron al puerto de Buenos Aires luego
de visitar el nostalgioso terruño y llenar de obsequios a los
parientes pobres que allí quedaban. Entre el ir y el venir, sólo
la mitad de los inmigrantes prefirió quedarse en Argentina.
TENEMOS QUE DIGERIR ESE AMARGO DATO: ALREDEDOR DE TRES MILLONES DE
INMIGRANTES, AL CABO DE INSOPORTABLES PENURIAS, SE FUERON PARA
SIEMPRE”.
Por
otro lado, en los EE. UU., por ejemplo, se presupone que los
inmigrantes quieren hacerse ciudadanos cuanto antes. Los
sentimientos populares en este sentido son tan fuertes que incluso
los turistas pueden ser molestados por personas interesadas en
saber cuándo piensan en transformarse en buenos norteamericanos.
Esta actitud no es la argentina. De los más de seis millones de
inmigrantes que vinieron para quedarse entre 1860 y 1930, sólo
uno de cada veinte –una proporción irrisoria- se naturalizó.
|