EL ANTIPERONISMO
LLEGA A LOS EDIFICIOS |
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EL ANTIPERONISMO LLEGA A LOS EDIFICIOS
En la esquina de la Av. Libertador y Agüero había una residencia conocida con el nombre de Palacio Unzué, que el Gobierno Nacional, por ley del Congreso, le había expropiado a la familia Unzué por falta de pago de impuestos. A partir de ese momento, la casa quedó en manos del Estado, hasta que asumió Perón como presidente y decidió ocuparla para vivir más cerca de la Casa Rosada, evitando así tener que viajar todos los días hasta Olivos.
Como Perón y Evita vivieron casi 10 años allí, cuando cayó el gobierno peronista la dictadura militar decidió demoler la residencia.
Sobre este hecho, escribió Alicia Dujovne Ortiz, en la biografía EVA PERÓN:
Si ese palacio de paredes recubiertas de oro y marfil hubiera tenido un alma y, con ella, el don de profecía, habría temblado hasta sus cimientos desde el momento mismo en que Perón y Evita apoyaron el pie sobre su suelo. La presencia de la pareja firmaba la sentencia de muerte del Palacio Unzué. ¿Cómo? ¿Acaso un palacio puede morir? ¿Estar condenado? Sí, si sus habitantes son odiados hasta el punto en que lo fueron aquellos dos. A la caída del régimen, en 1955, la Revolución Libertadora mandó demoler la noble morada hasta borrar los últimos vestigios, para que, en el futuro, ningún presidente argentino durmiera bajo el techo que había cobijado la vergüenza.
En su lugar, los justicieros decidieron construir una Biblioteca Nacional para reemplazar a la de la calle México, que había sido dirigida por Paul Groussac y por Jorge Luis Borges.
El sentido estaba claro: erigir, en el sitio mismo en que se había refugiado la ignorancia, el símbolo de la cultura. Pero se diría que esta nueva biblioteca ha recibido la maldición del viejo palacio. Los trabajos comenzaron en 1963 y sólo fueron terminados en 1994. Durante varias décadas la biblioteca permaneció desnuda, con los cementos y los hierros al aire. Sus materiales son agresivos, pesados y amenazadores, sus ángulos, tajantes, y sus formas conservan algo de la violencia que la ha engendrado. Una biblioteca no puede nacer de un acto irracional ni de una ciega destrucción. Como dice Cabrera Infante en Mea Cuba (olvidando las comillas, ya que se trata de una frase de Borges inspirada en Chesterton): hay edificios cuya arquitectura es maligna”.
('EVA
PERÓN - LA BIOGRAFÍA', Alicia Dujovne Ortiz)
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