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ARGENTINO
"¡Duro
con el gobierno! Todos viven en la oposición y el gobierno es el
eterno culpable de todo. Después del derrocamiento de Perón se
produjo un idilio callejero: alegría, emoción y banderas. Pero
no duró ni una semana. A los pocos días habían surgido unos
veinte diarios de oposición con títulos inmensos: GOBIERNO DE
TRAICIÓN, NUEVA DICTADURA, DIGNIDAD o MUERTE, BASTA DE OPROBIO.
Al cabo de tres meses el pobre general Aramburu, el presidente, no
contaba siquiera con el 10% de sus partidarios (sólo después de
su renuncia se reconoció que a pesar de todo había sido un
hombre honrado).
"Cuando después Frondizi fue elegido por aplastante mayoría, otra
vez la alegría... y al cabo de unos meses nuevamente:
"traidor", "vendido", "tirano"...
Aquellos eran los piropos más delicados.
"La gritería de la prensa oposicionista es digna de admiración.
"El origen de estos tristes fenómenos debe buscarse quizás en la
facilidad de la vida, en los inmensos espacios poco poblados,
donde es posible permitirse una gran impunidad, porque de
cualquier manera "las cosas se arreglan". Si la vida
privada de un latinoamericano se caracteriza por tener cierta
consecuencia (sabe por ejemplo que si no repara el techo le entrará
agua a la casa) su vida política, social, más amplia, en un
nivel más elevado, se le vuelve en cambio algo semejante a las
Regiones Salvajes, donde se puede vociferar, parrandear,
juguetear, porque no existe ninguna lógica, no hay tampoco
responsabilidad, al país no le pasa nada, es tan grande...
florecen ahí la demagogia, la fraseología, el delirio político,
las ilusiones, las teorías, las fobias, las manías, la megalomanía,
los caprichos y sobre todo la "viveza" (¡A nosotros
nadie nos toma el pelo!). Por décadas la gente puede ser
mantenida en el absurdo, sólo que se lo adornen con los lugares
comunes más baratos y la vida no desenmascarará a quien lo haga,
porque aquí la realidad colectiva es muelle y cualquier
charlatán puede llegar a la vejez coronado de gloria.
"La vida fácil produce la benevolencia, el sentimentalismo, la
ingenuidad, la falta de defensas, la delicadeza –blanduras en
las que lentamente uno va ahogándose. Pero la sociedad amenazada
por la blandura siente inconscientemente el peligro y trata de
defenderse, de ahí proviene la famosa "viveza", esa
astucia que debe habilitarlos para la vida, acercarles nuevamente
la realidad, salvarlos de la vergüenza, de la credulidad y de la
ingenuidad.
"Se han escrito muchos volúmenes sobre la psicología del
sudamericano, a veces metafísicos, casi siempre demasiado
"profundos" –pero el saber sobre un hombre o una nación
no siempre exige grandes profundidades–, a veces sazonados con
un sabroso misticismo de producción casera (como, por ejemplo,
cuando señalan que en el "silencio" del argentino se
oculta una verdad aún no descubierta). Bueno, se puede ser
profundo y abismal donde es necesario, pero ¿para qué buscar
abismos cuando el camino es llano? El noventa por ciento de la
Argentina y de la América del Sur se deja explicar por el género
de vida de sus pobladores, vida –a pesar de sus lamentos– fácil
en comparación con la de otros continentes”.
('Diario
argentino',
Witold Gombrowicz)
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