CUANDO QUERER NO ES PODER |
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CUANDO QUERER NO ES PODER
El 21 de noviembre de 1973, cuarenta días después de asumir la presidencia,
Juan Domingo Perón tuvo una recaída de su enfermedad que puso en evidencia el descuido de su círculo íntimo respecto a su verdadero estado de salud. Este descuido formaba parte de una cierta creencia mágica, omnipotente, que puede sintetizarse en la frase del gremialista Juan José Taccone, cuando, interrogado sobre el riesgo que significaban la edad y la salud del General, respondió:
“Perón se va a morir cuando él quiera”.
“Siempre, desde el ‘45, hubo tontos que especularon con que Perón se muere en seis meses, y no se convencen todavía de que Perón no se muere nada. El General persiste en vivir y seguramente lo ha de seguir haciendo por décadas, imperturbable junto a su pueblo”, afirmaba ese mismo año la publicación
Militancia, dirigida por Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Duhalde.
Perón murió, respetando las leyes naturales, unos meses después, el 1 de julio de 1974.
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