CORTÁNDOSE LAS MANOS |
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CORTÁNDOSE LAS MANOS
El Presidente Juan Domingo
Perón, en el transcurso de su segunda presidencia, conocía la desesperante necesidad de dólares que padecía la Argentina, pero también sabía que debía proteger su imagen de nacionalista auténtico.
El 1 de mayo de 1954, mientras los rumores sobre las negociaciones alcanzaban su nivel máximo, reiteró ante el Congreso una promesa solemne:
“Me cortaré las manos antes que firmar cualquier cosa que
signifique un préstamo a mi país”.
Cuando la noticia del acuerdo por 125 millones de dólares finalmente salió a la luz, Perón se refugió en la semántica y lo llamó
'un crédito'.
Sus enemigos, con sorna, comenzaron a referirse a él como la Venus de Milo.
Curiosamente, a su cadáver le cortaron las manos, 33 años más tarde.
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